lunes, 7 de junio de 2010

El Romanticismo inglés: Visionarios y paisajistas

Lluvia, vapor y velocidad de William Turner:
En un paisaje incorpóreo, disuelve las formas e intenta representar lo efímero

El carro de heno de Constable

Newton de Blake

La Pesadilla de Füssli

El romanticismo británico presenta dos tendencias diferentes: Una la de la pintura visionaria, la del mundo de los sueños , la de las visiones personales y cosmológicas, cuyos representantes fueron Henry Füssli y William Blake; otra, la del paisaje, con John Constable y William Turner.


Los autores de la primera tendencia muestran una pintura llena de imágenes fantásticas trabajadas con líneas sinuosas que hacen del color un elemento secundario. Se inspiran en obras literarias clásicas o del Renacimiento (Homero, Dante, Shakespeare o Milton) de las que extraen visiones íntimas y místicas, dando entrada a lo horrible y erótico. La obra de Henry Füssli “La Pesadilla” es un ejemplo de esta tendencia. Lo onírico, lo mágico y lo fantástico, unido a lo erótico nos traslada a un mundo fascinante; aunque horrible y dramático. Su técnica, de influencia clásica (Miguel Ángel y la escultura clásica son sus fuentes) es contenida y medida. William Blake por su parte, ilustró obras tan importantes como “La Divina Comedia” de Dante o “El Paraíso perdido” de Milton. Se rebela contra el racionalismo, el materialismo y el cristianismo tradicional. Consagra su obra a una visión cosmológica totalmente personal; se le ha considerado precedente del surrealismo. Estéticamente es heredero de la miniatura medieval en su concepción del espacio; frente a otros autores prefiere más la línea y el dibujo, pero es romántico en el sentimiento y el misterio que su obra denota.

Los artistas ingleses no buscan lo sublime en el paisaje, sino lo pintoresco. Todo es digno de ser pintado; no solo los grandes paisajes, sino también el paisaje rural y campesino. Además a los ingleses no les atrae el tema político, por lo que centran su interés en la naturaleza. La concepción que tienen de ella es empírica : pintan paisajes reales a partir de bocetos al aire libre. El paisaje es usado por Constable y Turner para llevar a cabo sus innovaciones en el arte.

John Constable (1776-1837) fue uno de los primeros en investigar los cambios que los fenómenos atmosféricos producen en la percepción de los objetos. Rechazó la línea, siendo un precedente de los impresionistas a través de la Escuela de Barbizon. “El carro de heno” y “La catedral de Salisbury” son algunas de sus obras más importantes. “El carro de heno” representa una escena rural y agrícola, con un carro de heno en primer plano. En el cuadro la atmósfera adquiere importancia. La técnica usada es el empastado. El autor, antiacademicista, vive el arte como algo personal, individual. La naturaleza no se encuentra en otros cuadros, sino en la misma naturaleza. Los paisajes de Constable pertenecen al mundo cotidiano, real, en apariencia insignificantes; el autor reivindica su belleza y su dignidad para ser pictórico. Es la esencia de lo pintoresco. A estos paisajes, casi una instantánea de la Inglaterra del momento, se les conoce como “paisajes retrato” en los que el autor trata de reflejar la belleza de lo aparentemente ínfimo.

William Turner (1775-1851) priorizó el color y la luz frente a la línea y el contorno. Representó la escasa densidad de las masas (vapores, humos y agua). Estudió la fusión entre objetos y atmósfera. Las ideas de Turner son más avanzadas que las de sus contemporáneos. Su pintura es muy personal, de tal manera que se considera a sí mismo un incomprendido. Lleva al extremo la idea de la unión hombre-naturaleza. En sus cuadros todos los elementos terminan siendo etéreos. La luz es la protagonista, disolviendo y fundiendo todos los demás elementos debido a su intensidad y fuerza expresiva. La obra acaba perdiendo la idea de descripción, convirtiéndose en una exposición de sentimientos. El color sirve a la estética, libre y provocador.

Una de sus principales obras es "Lluvia, vapor y velocidad" donde desarrolla sus ideas estéticas de forma extraordinaria: la velocidad, el vapor, la niebla y el ferrocarril se funden en un todo, logrando una atmósfera totalmente unitaria en la que no hay contradicción entre naturaleza y progreso; al contrario, consigue captar el ambiente donde ambos se mezclan. Es un artista que llega al borde de la abstracción.

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