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domingo, 17 de mayo de 2009

Pintura del Barroco

Baco de Michelangelo Merisi, "Caravaggio"

Características de la Pintura del Barroco

1) Las técnicas son el temple en pintura mural y el óleo sobre lienzo. La pincelada varía según el autor pero tiende a ser suelta y abierta.

2) Búsqueda de la expresión y el movimiento. Las figuras además de ser realistas deben plasmar los sentimientos humanos, exagerados y efectistas en muchas ocasiones, serenos en otras.

3) Composición asimétrica: se pierde la simetría propia del Renacimiento. Se prefiere el desequilibrio y se consigue con diagonales o con formas partidas que indique que no todo cabe en el cuadro ( figuras que no aparecen totalmente pintadas). Con las diagonales se consigue una primera impresión dinámica, reforzada por las figuras inestables, los escorzos, las ondulaciones,..

4) Profundidad continua: en el barroco la pintura parece poseer las tres dimensiones. La sensación de profundidad se consigue con líneas convergentes, escorzos con un primer término oscuro, juego de luces...

5) Predominio de la luz y el color, que se antepone al dibujo y la composición. El barroco es el arte de plasmar pictóricamente la luz y por esto la sombra juega un papel esta entonces inédito, especialmente en el tenebrismo, que vienen a ser violentos efectos de luces y sombras Así pues, la forma se subordina a la luz y así pueden desvanecerse las formas por debilidad o intensidad del centelleo luminoso. El color es otro de los grandes protagonistas como definidor de formas.

6) Representación del espacio. La gran novedad que aparece es la perspectiva aérea. La luz se utiliza como efecto degradante de las formas en un intento por captar la "atmósfera" que se interpone entre los objetos,

7) Pincelada larga y flexible. Frente a la pincelada matizada de los renacentistas, donde predominaba lo dibujístico, el Barroco va a introducir una pincelada mas libre y menos definida.

8) La línea pierde importancia. Predomina el color sobre el dibujo, así las manchas son las definidoras de las formas. El modelado tiende a contrastes violentos muy teatrales.

9) Mantenimiento de la técnica del fresco, y se generaliza el uso del gran cuadro de altar, para devoción de los fieles.

10) Lenguaje realista. Se reniega del misticismo irreal de las imágenes religiosas de los maestros manieristas (pensemos en el Greco). La Iglesia, principal cliente de los pintores, exige un lenguaje realista. Si los santos deben constituir ejemplos para el pueblo, deben parecerse a él. Así pues, la forma de expresión es naturalista realista

11) Temática variada: destacando la pintura de género, bodegones y los paisajes como novedad.

12) Predominio de una temática religiosa en los países católicos que esta vinculado a la proliferación de ordenes religiosas que popularizan las vidas de Santos en los que se busca su carácter ejemplar, por medio de escenas de martirios y alegorías sacramentales. Mientras que en el mundo protestante, predominaran temas bíblicos o evangélicos, de los que constituye un excelente ejemplo la obra de Rembrandt.

13) Pervivencia de la temática mitológica, con figuras bellas e idealizadas, salvo en el caso de España, y con frecuencia dotado de un cierto simbolismo religioso.

14) El retrato presenta algunas novedades: se generaliza el de cuerpo entero, siguiendo el ejemplo de Tiziano y surge el retrato de grupo o de corporación del que encontramos muchos y variados ejemplos en las escuelas flamenca y holandesa.

15) Aparece el bodegón, un cuadro que representa frutas, viandas y objetos inanimados que sirven para decorar estancias burguesas, aunque en numerosos casos están dotados de una cierta simbología religiosa.



jueves, 16 de abril de 2009

Leonardo da Vinci

Leonardo da Vinci

Leonardo da Vinci (1452-1519): Es un pintor que personifica el tránsito del Quattrocento al Cinquecento. Muy intelectual, une arte , ciencia y filosofía: es un hombre del Renacimiento. Busca bases científicas para sus obras. Le interesó sobremanera la nueva técnica del óleo por la brillantez y variedad de los colores; y eso le llevó a investigar procesos aplicables al fresco que hicieran viable las correcciones, aunque los resultados no fueron los esperados.

En sus obras refleja la preocupación por reducir el cuadro a lo fundamental, a la esencia de la naturaleza y del hombre; la fusión del ser humano con la naturaleza que le rodea es la esencia misma del alma. De ahí el carácter de quietud, de armonía, entre los personajes y el entorno que traslucen sus obras. Pero su intimismo no está exento de trabajo intelectual. Para él la pintura es un trabajo meticuloso en el que el pintor ha de tener en cuenta la luz, las tinieblas, el color, el cuerpo, la figura, la posición, el distanciamiento, la proximidad, el movimiento y el reposo. Preocupación constante del artista fue el tratamiento de la luz: la luz que no debía definir los perfiles de un cuadro de manera nítida, ya que en la realidad tampoco lo hace, sino por el contrario, matiza los contornos. De esta idea le vino esa manera sutil de graduar el paso de la luz a la sombra, el sfumato, que caracteriza su producción pictórica, y que consiste en el desvanecimiento de los contornos. La línea pierde intensidad y los contornos de los rostros se hacen, merced a esa gradación lumínica mucho más reales.

La matización de la luz se extiende a toda su obra y los colores responden también a esa diferencia de la luz. El uso de colores complementarios en los personajes principales consigue centrar la atención del espectador en aquello que Leonardo quiere realzar. Emplea una gama de colores para el fondo y otra para los personajes. Los fondos presentan una gama cálida en tonos apagados, con predominio de castaños u ocres; los personajes llevan una mezcla de colores fríos y cálidos, empleando los colores complementarios para realzar lo fundamental: la “Virgen de las Rocas” o la “Última Cena” son un buen ejemplo.

La composición de figuras entrelazadas, una encima de otra, son el resultado de un largo proceso de estudio del artista, del que se tienen testimonios gráficos y literarios. Rompe con el hieratismo de una figura sirviendo de trono a la otra, elaborando una composición piramidal, de volúmenes entrelazados y movimientos armónicos, que se compaginan con gestos amables, transmisores de un nuevo concepto artístico llamado grazia.

Otro de sus intereses es la búsqueda de modelos reales que se correspondieran con sus personajes. Esa búsqueda incesante le llevó a retrasar obras como la Última Cena, ya que no encontraba rostros adecuados para Cristo y Judas.

Se interesa por la valoración del medio atmosférico que envuelve a las figuras (perspectiva aérea), esto provoca una gran riqueza cromática y el sfumato de los contornos (artificio pictórico consistente en prescindir de los contornos reales y precisos del Quattrocento, envolviéndolo todo en una niebla imprecisa que difumina los perfiles y produce la inmersión en la atmósfera).

Introdujo un nuevo sentido de la vida en las imágenes, por medio del empleo de la expresión y el movimiento, incluso en personajes sentados, cuya falta de estabilidad quedaba contrarrestada por los esquemas geométricos con los que controlaba sus composiciones de figuras o grupos. La visión natural del movimiento del cuerpo humano y la caracterización de los personajes, le convertirán en maestro del retrato gracias a su técnica del óleo y del sfumato; dulcificaba el modelado sin perder volumen, las gradaciones de luz y sombra y la perspectiva aérea, que transformaba relieve, definición y colorido en las distancias.

Trabajó en Florencia , Milán y Francia. Entre otras obras destacan: “La Gioconda”, “La Madonna de las Rocas”, “La adoración de los Reyes Magos”, “La última cena” y “Santa Ana, la Virgen y el Niño”