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jueves, 16 de abril de 2009

Leonardo da Vinci

Leonardo da Vinci

Leonardo da Vinci (1452-1519): Es un pintor que personifica el tránsito del Quattrocento al Cinquecento. Muy intelectual, une arte , ciencia y filosofía: es un hombre del Renacimiento. Busca bases científicas para sus obras. Le interesó sobremanera la nueva técnica del óleo por la brillantez y variedad de los colores; y eso le llevó a investigar procesos aplicables al fresco que hicieran viable las correcciones, aunque los resultados no fueron los esperados.

En sus obras refleja la preocupación por reducir el cuadro a lo fundamental, a la esencia de la naturaleza y del hombre; la fusión del ser humano con la naturaleza que le rodea es la esencia misma del alma. De ahí el carácter de quietud, de armonía, entre los personajes y el entorno que traslucen sus obras. Pero su intimismo no está exento de trabajo intelectual. Para él la pintura es un trabajo meticuloso en el que el pintor ha de tener en cuenta la luz, las tinieblas, el color, el cuerpo, la figura, la posición, el distanciamiento, la proximidad, el movimiento y el reposo. Preocupación constante del artista fue el tratamiento de la luz: la luz que no debía definir los perfiles de un cuadro de manera nítida, ya que en la realidad tampoco lo hace, sino por el contrario, matiza los contornos. De esta idea le vino esa manera sutil de graduar el paso de la luz a la sombra, el sfumato, que caracteriza su producción pictórica, y que consiste en el desvanecimiento de los contornos. La línea pierde intensidad y los contornos de los rostros se hacen, merced a esa gradación lumínica mucho más reales.

La matización de la luz se extiende a toda su obra y los colores responden también a esa diferencia de la luz. El uso de colores complementarios en los personajes principales consigue centrar la atención del espectador en aquello que Leonardo quiere realzar. Emplea una gama de colores para el fondo y otra para los personajes. Los fondos presentan una gama cálida en tonos apagados, con predominio de castaños u ocres; los personajes llevan una mezcla de colores fríos y cálidos, empleando los colores complementarios para realzar lo fundamental: la “Virgen de las Rocas” o la “Última Cena” son un buen ejemplo.

La composición de figuras entrelazadas, una encima de otra, son el resultado de un largo proceso de estudio del artista, del que se tienen testimonios gráficos y literarios. Rompe con el hieratismo de una figura sirviendo de trono a la otra, elaborando una composición piramidal, de volúmenes entrelazados y movimientos armónicos, que se compaginan con gestos amables, transmisores de un nuevo concepto artístico llamado grazia.

Otro de sus intereses es la búsqueda de modelos reales que se correspondieran con sus personajes. Esa búsqueda incesante le llevó a retrasar obras como la Última Cena, ya que no encontraba rostros adecuados para Cristo y Judas.

Se interesa por la valoración del medio atmosférico que envuelve a las figuras (perspectiva aérea), esto provoca una gran riqueza cromática y el sfumato de los contornos (artificio pictórico consistente en prescindir de los contornos reales y precisos del Quattrocento, envolviéndolo todo en una niebla imprecisa que difumina los perfiles y produce la inmersión en la atmósfera).

Introdujo un nuevo sentido de la vida en las imágenes, por medio del empleo de la expresión y el movimiento, incluso en personajes sentados, cuya falta de estabilidad quedaba contrarrestada por los esquemas geométricos con los que controlaba sus composiciones de figuras o grupos. La visión natural del movimiento del cuerpo humano y la caracterización de los personajes, le convertirán en maestro del retrato gracias a su técnica del óleo y del sfumato; dulcificaba el modelado sin perder volumen, las gradaciones de luz y sombra y la perspectiva aérea, que transformaba relieve, definición y colorido en las distancias.

Trabajó en Florencia , Milán y Francia. Entre otras obras destacan: “La Gioconda”, “La Madonna de las Rocas”, “La adoración de los Reyes Magos”, “La última cena” y “Santa Ana, la Virgen y el Niño”

lunes, 6 de abril de 2009

La Pintura del Cinquecento en Italia

Detalle de la Virgen de las Rocas.
La composición del Cinquecento

CARACTERÍSTICAS GENERALES

      1. Dominio de la perspectiva: Lineal y atmosférica.

      2. Pérdida de interés por los grandes escenarios.

      3. La arquitectura sirve para realzar la monumentalidad de las figuras.

      4. Se destaca el tema principal de la obra, con composiciones clásicas que se inscriben en formas geométricas de las que se eliminan los detalles anecdóticos.

      5. El objetivo del artista es la representación de tipos humanos de belleza eterna e intemporal, se centran en el hombre, en sus reacciones y sentimientos. Por ello se usaban modelos reales, que pudieran servir de referencia de un tipo de persona. Interesaba plasmar las relaciones de los personajes entre sí; la realidad del momento representado.

      6. La luz sirve, no solo para crear volúmenes, sino también para difuminar los contornos de las figuras, abandonando las formas (sfumato). El tratamiento lumínico de los rostros, que podía acentuar o mitigar expresiones y gestos de los personajes.

      7. Se mantiene el interés por la representación del movimiento. El autor tiene tarea mental para concebir la obra, que es el trabajo fundamental, explicando las tareas inacabadas.

      8. Abandono del temple y adopción del óleo desde que Antonello da Messina transmite esta técnica a los pintores venecianos durante su estancia en la ciudad de los dux (1475-1476) .

      9. Los colores se fusionaron, gracias a la técnica del óleo, que permitía traducir el alejamiento mediante la degradación de los tonos y los contornos (perspectiva aérea).

      10. Las composiciones, inicialmente estáticas y a menudo, triangulares, tendieron hacia una mayor complejidad y dinamismo. En el Cinquecento la obtención de efectos de claroscuro mucho más contrastados contribuyó a difuminar los contornos y a crear un modelado ilusionista cuyo ejemplo más extremo es el “sfumato” leonardesco. Los lienzos suelen mostrar pocas figuras distribuidas de modo tal que configuran un espacio cerrado, único para ellas: es la denominada composición cerrada

      11. El deseo de transmitir la sensación de vida a través de la calidad de la piel, el realismo de las posturas, el movimiento y la presencia psicológica, definida por Leonardo como “estado de ánimo”; a pesar de ello buscaron mucho más la belleza y la armonía.

      12. El estudio de la civilización grecorromana condujo a los artistas hacia un ideal de perfección e influyó en la elección de decorados arquitectónicos y los motivos denominados “grutescos” (decoración mural consistente en figuras caprichosas, mitad humanas, mitad vegetales; éstos se disponían en los espacios secundarios, en torno a un eje central). La filosofía propugnaba un ser humano ideal tanto en sus proporciones y musculatura como en la definición del óvalo del rostro, la nariz rectilínea, la frente triangular, la expresión contenida y el equilibrio dinámico del cuerpo mediante el contrapposto. Este modelo culminó con la pureza clásica de Rafael durante el Cinquecento. Además, Vitruvio, arquitecto romano del siglo I a.C. enseñaba que la figura humana podía inscribirse dentro de una de las figuras geométricas perfectas (cuadrado, círculo)

      13. La temática continuó siendo la misma:

        - Religiosa: se introducen nuevos santos o nuevas formas de representar a los santos tradicionales como reflejo de las preocupaciones de la época. (San Jerónimo en su estudio, como un humanista)

        - Los temas mitológicos.

        - Los temas históricos: sobre todo conmemoración y exaltación de batallas entre las Ciudades Estado italianas (La batalla de Anghiano y La batalla de Cascina de Leonardo da Vinci y de Miguel Ángel, respectivamente).

        - El retrato: El paisaje empieza a tener más importancia, sobre todo en Venecia.